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PALAU MACAYA

Pg. de Sant Joan, 108, Barcelona

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SEMINARIOS

Seminario “El súbdito nómada”

Antonio Valdecantos Filósofo

18 de octubre de 2016

La dualidad oikos/polis ha marcado la lógica de las instituciones. La dualidad política/mercado es una traslación contemporánea de esta dualidad clásica y remite, en última instancia, a la oposición entre las dos ciudades de san Agustín.

A pesar de la creencia de que la modernidad nace de la disolución entre el orden secular y el eclesiástico —lo que se vivió como el triunfo de la modernidad—, aquí se sugiere que esa dualidad no se quebró del todo. Lo que sí ocurrió fue que el orden eclesiástico se cambió por otra cosa, pero se mantuvo la dualidad. Ese lugar no podía quedar vacío y se restableció el orden del mercado, independiente del orden político. Instauró unas nuevas relaciones de pertenencia. En la Edad Media, uno era súbdito de un rey y era hijo de la Iglesia. El ciudadano —súbdito moderno— tiene también una doble pertenencia: pertenecemos al mercado igual que a un estado concreto. La nacionalidad y la empresa a las que pertenecemos son conceptos que van a la par. Hay, sin embargo, una diferencia: en la Edad Media, el terror de la disciplina correspondía al orden de la política; hoy, el terror de la disciplina corresponde al mercado.

El ciudadano es un ideal en un mundo de súbditos. Si no existiera este ideal, el orden político sería insoportable. Nuestra disciplina es eminentemente económica. La comunidad política nos disciplina muy poco. La comunidad política nos administra doctrina y satisfacción para que nos imaginemos como ciudadanos. En el neoliberalismo, el terror de la disciplina del mercado debe compensarse con otra cosa: la disciplina del puritano debe compensarse con el imaginario del libertino transgresor.

 

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